El dolor doblega tus tobillos y te hace caer,
Doblega tus rodillas,
Encorva tu espalda,
Inclina tu cabeza al suelo,
Y te tiende en él,
Pero no contento con ello,
Doblega tu mente,
Doblega tu ser,
Doblega tu espíritu,
Hasta que dejas de ser persona,
Dejas de tener alma,
Y te conviertes en un monstruo irreconocible,
Un ser despreciable incapaz de apreciar la vida.
Todo tu ser es dolor, es sufrimiento.
Nada te consuela.
Te conviertes en un muerto viviente que ansia el descanso.
Descanso que ya no sabes identificar.
14 de junio de 2008.